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Motivación intrínseca, más allá del caramelo para un niño

2019-03-MotivacioCada vez más empresas buscan fórmulas motivacionales para promover la felicidad de las personas en su lugar de trabajo. Las razones subyacentes de esta tendencia pueden ser muy diversas, pasando por la retención del talento, el aumento de la productividad o lograr un determinado índice de clima laboral.

Generalmente las prácticas para mantener a los trabajadores felices se basan en motivaciones extrínsecas. Antiguamente, solamente el sueldo (la retribución económica directa) se utilizaba para incentivar la motivación pero se ha visto en muchas ocasiones que esta motivación es poco duradera, siendo recurrentes frases del estilo “No me pagan lo suficiente por esto!”

En vistas que el sueldo no es motivación suficiente, las empresas han empezado a ingeniar fórmulas como horarios flexibles, tele-trabajo o incluso una suscripción a un gimnasio o menús saludables en las empresas. Todas ellas unas prácticas fantásticas (ojalá muchas más empresas se adhirieran a ellas!) pero que no dejan de ser motivación extrínseca, como la recompensa de un caramelo para un niño. Qué pasa si un día la empresa ya no puede ofrecer la subscripción al gimnasio o los menús saludables que tanto nos gustaban? Qué pasa si el caramelo desaparece?

¡La motivación intrínseca es una herramienta mucho más potente! Cuando una persona es capaz de hacer aquello que le encanta, no hay caramelo que valga, se sentirá plena y feliz!

Descubrir la motivación intrínseca es un proceso que requiere de un trabajo de introspección (TODOS SOMOS DIFERENTES!) y saberla utilizar de forma consciente en el día a día es un trabajo de equipo, en el que a cada uno se le valora por como es y por aquello que aporta.

A través de la motivación intrínseca conseguimos una implicación total y podemos ver como el alma de las personas se ilumina. La motivación intrínseca va mucho más allá de dar un caramelo a un niño.